Los sueños tras las rejas.

Algunos ya sabéis que mi vida cambió totalmente este verano (y no exagero), tras hacer un voluntariado en la cárcel de Picassent.

“¿La cárcel, Bea? ¿En serio?”
“Pero si está lleno de gente
peligrosa.” 

“Ten cuidado.”
“No te fíes.”
“Si están ahí es por algo, se lo han ganado.”
“¿No preferirías ir a cuidar niños enfermos?”

Y como esas, tuve que escuchar mil frases del estilo. Y me duele, porque muchos olvidan que los presos no son números, no son sus pecados, no son el daño que han hecho: son personas, son humanos, son como somos tú y yo. Sueñan y sienten y aman y sufren. Sufren muchísimo.

Hace unos días mi amiga Ana, con la que tuve la suerte de compartir esta experiencia, subió una entrada desgarradora en la que habla de todo lo que vivimos.

701-separador-bigEspero que al leerlo os llegue al corazón de la misma manera que esas personas llegaron al mío.701-separador-big

No soy capaz de ver las faltas de esa gente que está frente a mí con total reverencia y cariño, creo que no quiero saber qué les ha llevado hasta ahí, no quiero hacer juicios de valor, hoy solo quiero ser alguien que no les dé la espalda. Tienen dignidad, son seres humanos, todos nos fallamos a veces y debemos llegar a la paz algún día.” Ana Herráez
Dale click aquí abajo para leer el texto completo:

Los sueños tras las rejas II

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