Las voces del lago

Las voces del lago

«A veces odiaba ver fantasmas».

Irlanda, 1997. Bree regresa con su madre al pueblo de su infancia para huir del dolor de la muerte de su padre. No obstante, la casa no resulta ser el refugio que esperaba: en medio de la oscuridad, las bombillas se rompen solas, en los espejos aparecen palabras y en las habitaciones se cuela un frío sobrenatural.

Es posible que, como su amigo Adam le asegura, tenga el don de percibir presencias extrañas. Pero a ella le recuerda más a una maldición. A fin de cuentas, a todo el mundo lo persiguen sus propios espíritus… y los de Bree han dejado de ser invisibles.

«Ya no sabía qué fantasma me asustaba más: el que habitaba la casa o el que habitaba nuestra piel. No sabía cuál nos mataría primero».

Editorial: Nocturna Ediciones.
Año: 2020.
Páginas: 448
ISBN: 978-84-17834-55-5
Precio:  16.50€

Una novela conmovedora para abrir los ojos a lo que no estamos acostumbrados a ver.

— LAIA SOLER, AUTORA DE TÚ Y YO DESPUÉS DEL INVIERNO

Delicadamente brutal: no hay mejor manera de definir la prosa de Beatriz Esteban. La promesa ya es una realidad y ha venido para quedarse.

— VICTORIA ÁLVAREZ, AUTORA DE LA VOZ DE AMUNET

«Las voces del lago» tiene un mensaje muy poderoso. Cuando hablamos de duelo y salud mental siempre pensamos en sufrimiento, en el ego »Yo sufro» pero pocas veces pensamos en la importancia del perdón y de la compasión. Porque tan importante es aceptar tu dolor como saber perdonarte y perdonar. (…) Beatriz tiene un don para dar voz a temas importantes y a la vez es una fantástica narradora de historias pero con esta se ha lucido: Ha sido brutalmente honesta y sincera. 

— ARACELI, DEL BLOG «DETRÁS DEL CONEJO BLANCO»

Una de las novelas con más fuerza que he leído. Brutal, desgarradora y, por encima de todo, sincera y necesaria.

— JAVIER NAVARRO-SOTO, ESCRITOR

 «Las voces del lago» relata una historia brutal, dura y desgarradora, que te abre los ojos a una realidad que no estamos acostumbrados a ver, abriéndote los ojos a base de golpes, de lágrimas, consiguiendo que, al terminarlo, ya nada vuelva a ser lo que era.

— LEIRE, DEL BLOG «RESPIRANDO FRASES»