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Cuando tu obra deja de ser tuya.

Hoy vengo con una entrada algo más agridulce. Mucho más cruda.

No quiero guardarme nada para mí y estoy segura de que no he sido la primera ni seré la última autora en sentirse así. Pero después de soñar durante años con publicar una novela, ahora que queda menos de un mes ver ese sueño hecho realidad, se mezclan la ilusión y el miedo. Sobre todo el miedo.

Hace poco vi un vídeo en el que Tessa Violet explicaba que ella veía cada lanzamiento (en este caso, de un disco o de una canción) como mandar a tu hijo a la universidad.

Durante estos últimos años, mi novela ha sido mía, sólo mía, y la he podido disfrutar y cuidar con cariño; pero ahora ha crecido, se ha hecho más fuerte y ha dejado de pertenecerme. En el momento en el que llegue a manos del primer lector, mi novela dejará de ser mía y será suya. Sólo suya. Sólo él o ella podrá decidir si quererla como yo lo hice, odiarla, cuidarla, conservarla. Pero yo ya no podré hacer nada por ella.

Y esto es especialmente doloroso (pero un dolor agridulce, como dar a luz) para un autor: ver cómo su obra deja de pertenecerle para darse a los demás. Llegan todas las dudas:

¿Y si no les gusta? ¿Y si no es suficientemente buena? ¿Y si me odian por ella?

Muchas veces son este miedos al rechazo, este miedo a no ser suficiente, lo que hace que la gente ni siquiera se decida a crear, a compartirlo. Y en este aspecto, he sido valiente. He sido muy valiente, igual que los son todos aquellos que enseñan un trocito de ellos mismos a través de su arte. De pronto te vuelves muy vulnerable. Le estás diciendo al mundo: “¡Mirad, yo hice esto! ¡Y me gusta!” O incluso: “Mirad, hice esto y quise que me gustara, pero no lo hace.” (otra vez, palabras de Tessa Violet)

Pero eso es lo que tienen los comienzos. Te llenas de inseguridad y de miedo. Por más que intentes engañarte, te asusta no tener el control de a quién llegará tu historia (o tu música, o tu arte). Y eso es normal. Está bien. Es parte del proceso.

En las últimas semanas me han llegado mensajes relacionados con este tema, que hacen que soportar el miedo sea más difícil.

La primera es la más típica: dicen que digo todo esto porque “no acepto las críticas”. Antes de decirlo esto a un autor, recordad que su libro ha pasado por 526325735 críticas antes de ver la luz en la librería. La del autor mismo, que es la primera y la más dura, la de los lectores beta, la de los correctores, la de los editores. Lo que no se acepta son las críticas sin fundamento (por ejemplo, sin haber leído la historia, que ya me han llegado), las críticas que intentan ser constructivas pero que no aportan nada (no es constructivo decir: “no me gustó nada, escribes fatal y deberías practicar más”; dime qué no te gustó, dime qué te pareció fatal, dime qué hubieras hecho tú) y directamente, las “críticas” destructivas, las burlas, los prejuicios.

Y aquí me gustaría añadir lo que bien dijo Iria G. Parente: “Parece que el hecho de publicar haga que automáticamente esa historia deba ser juzgada con más dureza. No estoy de acuerdo.” A las personas publicadas no les meten un chip en la cabeza para que las palabras no les duelan. No son mejores o peores que nadie por haber sido publicados. Es sólo un factor más, pero no es justo que sólo por ello se les trate con menos cuidado, que por ello todas las críticas tengan que ser destructivas.

Por favor, cuando mandéis un mensaje de este tipo a un autor, medid vuestras palabras. Aseguraos de estar informados, de que no os basáis en rumores o en cosas que os han dicho, y aseguraos de que vuestro mensaje ayudará a la persona y no le hundirá.

Es necesario mucho coraje para enseñar tu obra al mundo. Lo bonito en esta comunidad es apoyarse, estar ahí para otro. Dejarle soñar y dejarle ilusionarse. Hacer que olvide el miedo, que sea muy pequeño en comparación con todo lo que puede ganar. 

 

8 pensamientos en “Cuando tu obra deja de ser tuya.

  1. Pero por qué da tanto asco la gente, en serio, que alguien me lo explique :/ Menudo aplauso tienen. En la cara. Con una silla.
    Cambiando de tema, todo lo que has escrito me ha recordad muchísimo a la frase de Roland Barthes: “El nacimiento del lector se paga con la muerte del autor”. Yo creo que deberías ver esto como algo positivo, corazón. Es una… ¿muerte buena? Casi una eutanasia xD No, ahora en serio, creo que deberías ignorar a esas voces que, sinceramente, no hacen más que meter mierda, y centrarte en la parte buena de ese mensaje. Publicarás tu obra y pasará a ser de les lectores, y un trocito de ti estará en todes elles y creo que eso es algo maravilloso.
    Un beso nuboso,
    C.

    1. Dios, no sabes lo bien que me ha sentado este mensaje. Y me ha encantado la frase.
      No sé si es que al final me ha quedado la entrada un poco triste, pero no era mi intención, jo. Quiero (y estoy en ello) quedarme con lo bueno, que es mucho. Y Dios, ¡lo veo como algo muy positivo! Pero creo que mucha gente no es consciente de lo que supone “dar tu obra” a los demás, y me parecía interesante compartirlo todo 🙂 Pero muchas gracias, Carla, de verdad. Me animas muchísimo ❤️

  2. Ay, Bea. Eres una persona maravillosa, generosa y valiente no solo por estar a un paso de compartir con nosotros tu obra, sino por saber que eso conllevará entregarnos un trocito de ti a todos y cada uno de tus lectores. Por ello te doy las gracias.
    En cuanto a las críticas sin fundamento, destructivas, etc. decirte que las vas a encontrar en todas partes porque por desgracia existe gente a la que el éxito ajeno los corroe, y por ello sucede eso, a lo cual debo decirte que a pesar de que sea difícil, vas a tener que intentar pensar menos en ello. Sé que decirlo es muy fácil y llevarlo a cabo es otra cosa, pero poco a poco irá pasando. Cuando los agradecimientos se coman a las críticas, cuando te lleguen historias que te llenen en referencia a tu libro. Ahí verás la realidad y te sentirás incluso mejor. Así que, sigue así, Bea.
    Te seguiré stalkeando desde las sombras, ¡que tengas unas muy felices fiestas!

    1. Iria, creo que tu mensaje era justo lo que necesitaba escuchar (leer).
      Gracias a ti, de verdad. Significa muchísimo para mí :’)
      Feliz Navidad, preciosa <3

  3. Esto debería contestarlo Bea pero es que al leerlo no he podido evitar comentarte. Para empezar, el precio del libro, tanto en papel como en digital NO LO PONE BEA, así que no es su culpa ni tienes ningun derecho a decir que ese precio es una vergüenza, en todo caso, deberias quejarte a la editorial, puesto que es quien ha puesto ese precio.
    Después, eso que has comentado sobre su enfermedad, insinuando que no la ha tenido, eso si que me parece una vergüenza. Tu no la conoces ni nabes lo que ha vivido (obviamente yo tampoco pero no soy yo quien la está acusando de mentir en este tema) asi que no deberias acusarla de utilizar esa enfermedad para vender o ganar fama, porque dudo que sea lo que está haciendo y creo que es un tema muy serio y delicado como para decirle que es mentira y que no lo ha vivido.

    1. Marta, muchas gracias por tu mensaje, cielo, de verdad. Voy a borrar el mensaje de Sara porque no sabe lo que dice. Y en cuanto me digas que has visto esto, borraré el tuyo también para dejar esto en el olvido.
      No merece la pena darle más coba.
      Gracias por defenderme, de corazón. <3

  4. Seguramente no leas esto pero yo te respondo porque tanta incongruencia no es normal.
    Primero te quejas de que el libro valga x dinero. Está bien, yo no entro dentro de tu economía ni sé si lo que para mí es mucho para ti será poco o al revés; y es cierto que los libros hoy en día TODOS tienen un precio desmesurado, pero justo has ido a hablar de un libro con un precio justo y normal. Y más aún, que ella no te obliga que lo compres, ella sólo informa con toda la ilusión que ha puesto en este proyecto. Si te parece caro, tranquila, no lo compres, pero ya te gastarás esos 10, 17, hasta 20 euros en maquillaje o ropa y no le pondrás pegas. Así que plantéate si tu idea de caro es sólo aplicable a cosas con las que hacer daño.
    Segundo, tú misma has dicho esto “tú que eres desconocida” y después pasas a acusarla de “querer hacerse famosa a costa de la anorexia” pero vamos a ver te aclaras o qué chiquilla.. ? En qué quedamos. Y ya pa que hablar de lo último.

    Vamos a ver, tú a alguien con un cáncer de piel le dices “oye, mira, es que aquí lucha el que se está muriendo, sí, ese que ya no tiene pelo y que tiene cáncer de piel, de hígado y de pulmón” Pues no, Dios Santo, no. Porque cualquier persona que sufre una enfermedad ha tenido y tiene su propia lucha igual de válida que cualquiera. La anorexia mata desde el primer momento en que te dices a ti misma que no vales nada.
    Esto que dices: “Lucha la chica que esta muriendose por anorexia, no tú que nunca has corrido peligro y has estado bien sana.”
    Pues siento decirte que te equivocas. Que la chica/persona que está literalmente tan mal de anorexia como tú dices, no puede hablar de lucha, porque ya está muerta.
    Bea puede hablar de lucha y bien que lo muestra en su libro. Si no lo vas acoger con cariño está bien, no lo hagas. Yo leí su primer
    autopublicación y yo -que podría decir que a Bea le guardo mucho cariño- no todo lo que dije fueron comentarios buenos, pero los di con lógica, sin maldad, y ante todo, sin juzgar el sufrimiento de nadie. Con esto te digo que si quieres juzgar algo, puedes hacerlo, que no tiene que gustarte todo de un libro, pero que deberías aprender a potenciar más luz en tu corazón.
    Me alegra que te llames Sara como la pequeña de Bea, porque Sara Soler sí que nos va a enseñar -en palabras de Bea- lo que es luchar, digas tú lo que digas.

  5. […] sí, este contraste de emociones puede tener sus raíces en lo que ya expliqué: lo que supone que tu obra deje de ser sólo tuya, que ojos ajenos y personas que no conozcas vayan a juzgarlas, algunos con más maldad que otros. […]

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