Cartas a mí (II): Verdades sobre el mundo que no has de olvidar nunca.

Querida yo:

Una de las mejores decisiones que tomaste fue animarte a hablar con Laura y Paula, porque cada día te ayudan más a poner los puntos sobre las íes.

Vas a tener días de odio irracional hacia ti misma en los que no te verás suficiente. Y si me pongo a hablar de competitividad, me va a dar para largo… Vives en un mundo en el que no se permiten los fallos ni los días malos, en los que tienes que hacerlo todo rápido, a la primera, antes de que se te pase el arroz; en el que el triunfo de los demás se convierte en tu fracaso. Es una competencia continua. Te han enseñado a sentirte menos si vendes menos, si escribes menos, si tienes un número menor de seguidores. (Todo son números, siempre son números).

Y, al mismo tiempo, te han enseñado a negar que sientes envidia, porque eso te hace una persona horrible. El mismo mundo que no te deja sentirla es aquel que te la ha causado.

Así que, querida yo: siente. Siente la envidia, pero después siente la rabia. No hacia tus compañeros, sino hacia esa sociedad competitiva que no nos enseña a compartir o apoyarnos, sino a exhibirnos como trofeos. Esa que olvida que todos somos personas, que ninguna vida es tan perfecta como quieren que fijamos que es, que nadie se libra de sentir esta envidia. Es como una escalera. Hay gente aspirando a ser como tú, y tú sólo aspiras a llegar a ser otro.

Hoy sólo te pido que dejes los números de lado. Que dejes de tratar a tus compañeros como divinidades o celebridades, y empieces a verlos como personas. Sobre todo, empieza a verte a ti como persona, no como producto. Vales por lo que eres, no por lo que creas.

Y aquí es donde entran las preciosas palabras de Paula.

[24/3 19:25] Paula: Y si te digo la verdad, para mí, no tienen demasiado significado ninguno de los dos [escritores famosos de los que hablábamos]. Entiendo que son geniales y que están haciendo para lo que valen.
[24/3 19:25] Paula: Pero yo también así que,
[24/3 19:27] Paula: Yo también estoy haciendo para lo que valgo.
Porque no me valoro en función a los demás. Y mi consejo es que intentes no hacerlo.


Querida yo: eres feliz cuando pones punto y final a tu historia, cuando ves a los personajes crecer, cuando los sientes vivos, cuando relees algo escrito por ti y te sorprendes a ti misma, cuando alguien te da las gracias por haber llegado a su corazón a través de las palabras.
No cuando el número de seguidores sube.
Nada de eso define tu valor.

Y de paso, me gustaría recordar otras de las palabras de Paula, para acabar bien esta carta. Siempre viene bien recordarlo: “Que te publique una editorial no quiere decir que escribas mejor que los demás. Y mucho menos, te da derecho a considerarte mejor que los demás. Es que si te quieres considerar mejor que los demás, ya tenemos un problema de raíz.

Así que ya sabes: estás haciendo aquello que estás llamada a hacer, aquello que te mueve, que te hace sentir viva, que te ayuda a conectar con los demás, a ser más humana. No lo haces para ser mejor que nadie, sólo para ser tú.

Con mucho cariño,

Bea.

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2 pensamientos en “Cartas a mí (II): Verdades sobre el mundo que no has de olvidar nunca.

  1. Eres un sol.
    Me muero. Menos mal que me hablaste porque no concibo la vida sin conocerte a estas alturas.

    1. Deja de ser tan bonita que que QUE. Yo sí que no la concibo. Me has aportado tanto, pero tanto <3

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